La banalización publicitaria de la cirugía estética

La banalización publicitaria de la cirugía estética

  
“Entendemos la Cirugía Plástica, como el arte de embellecer y perfeccionar los rasgos faciales y corporales del ser humano, respetando la naturalidad de su estructura de origen.” Dr Taverna

En una sociedad como la actual donde cada vez prima más el culto al cuerpo y la apariencia física, surgen ciertas cuestiones o controversias sobre el papel que juega la cirugía estética. ¿Es una banalización desear mejorar un rasgo físico que nos perturba y reduce nuestra autoestima? ¿Es legítima únicamente la cirugía dedicada a salvar vidas y a mejorar la salud? ¿Es frívolo entrar en un quirófano para mejorar un rasgo físico? Si aceptamos que la única cirugía necesaria es la que mejora nuestra salud, ¿estaría la salud mental incluida? ¿Es banal querer corregir un rasgo congénito que nos incomoda o querer recuperar nuestro aspecto deteriorado por el envejecimiento, los embarazos, un traumatismo o una enfermedad?

 

El papel de la publicidad y los medios de comunicación

cirugía estética - clinica dr tavernaLa publicidad y los medios de comunicación contribuyen a generar una idea errónea en el espectador sobre la cirugía estética, llegado al extremo de afirmar que sale del campo de la medicina para entrar en el de la vanidad y la ilusión.

Cada día vemos anuncios en los que se invita a operarse los pechos a precios bajísimos, como si de una manicura se tratase, operarse la nariz o aumentarse los labios. Este tipo de publicidad no ayuda a generar prestigio a una especialidad de cirugía que conlleva los mismos riesgos y necesita de la misma mano experta y profesional que cualquiera de las demás especialidades.

Someterse a una operación de cirugía plástica no es una decisión banal; requiere medios hospitalarios de alto nivel, una larga y extensa formación de 6 años de carrera, un expediente académico impecable, 5 años de formación hospitalaria, una formación especializada en áreas que no cubre la sanidad pública y actualización constante de los cirujanos que se dedican a ella. En definitiva, profesionales altamente cualificados que aman su especialidad y no la encuentran nada banal, a juzgar por el esfuerzo que han invertido en su labor.

Por parte de los pacientes, se necesita el valor para superar los miedos a someterse a una intervención quirúrgica que en muchos casos requiere: buena salud, soportar postoperatorios incómodos y otras molestias que durante un tiempo no permiten llevar el ritmo de vida habitual al paciente. También existe, en muchos de los casos, un esfuerzo económico importante. En ocasiones, también será necesario contar con algun familiar que nos ayude a llevar nuestra estructura diaria.

La imagen de aquellas mujeres y hombres que se retocan hasta tener un aspecto artificial y en ocasiones incluso grotesco no ayudan a generar prestigio y confianza en la cirugía estética. No obstante, y si os soy totalmente sincero, este perfil de paciente es el menos habitual que me encuentro en mi consulta. La mayoría de las mujeres que precisan una cirugía mamaria, por ejemplo, sufren alteraciones en mayor o menor grado, sus pechos no se han desarrollado suficientemente y distorsionan su figura o, por el contrario, existe una gigantomastia o hipertrofiamamaria, o incluso malformaciones congénitas que las limita en sus relaciones sociales y que en ocasiones llega a provocarles estados depresivos o ansiosos.  Todo ello merma su autoestima, provocando una visión negativa de su cuerpo que solo puede ser corregido mediante una intervención quirúrgica.  Otras veces, las consecuencias de los embarazos no pueden solucionarse simplemente con gimnasia y necesitan de una corrección quirúrgica. En general situaciones que resultan importantes en las vidas de los pacientes, nada banales para ellos.

 

El verdadero fin de la cirugía estética

La cirugía estética utiliza los conocimientos y medios que proporciona la medicina y, en concreto, la cirugía, para solucionar problemas como los descritos arriba; mejorando la vida de los pacientes, su autoestima y estado de ánimo.

No se trata de querer ser otra persona, sino de ser la mejor versión de ti misma. Y este objetivo es el verdadero fin de la cirugía plástica.

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